Taxi Habitación

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio y, en el caso del conductor de taxis británico David Weekes, esto es una absoluta verdad. Ante la enorme llegada de visitantes a Londres por los pasados Juegos Olímpicos 2012, y una vez rebasada la capacidad hotelera de la ciudad, Weekes encontró una mina de oro temporal: dejó estacionado el taxi frente a la entrada de su casa, acomodó en el asiento trasero del vehículo un colchón y por USD$ 75, quien lo requiriera podía pernoctar ahí.

Ah, los servicios de sanitario y baño estaban resueltos: bastaba con timbrar en la puerta del hogar Weekes.

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